Federica Montseny y Emma Goldman: Dos visiones anarquistas sobre la emancipación de la mujerAutor: Susana Sueiro Seoane

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Género: DIA (Desde el Interés Académico) - Cultura Libertaria - Pensamiento Libertario - Biografía - Memoria Libertaria

Año: 2011 (1ª edición)

Páginas: 37 (9 x 12’5 cm.)

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EN 100 PALABRAS: Federica Montseny (La Indomable, 1905-1994) y Emma Goldman (Emma la Roja, la mujer más peligrosa de América, 1869-1940) se conocieron personalmente gracias a un amigo común, el historiador austriaco Max Nettlau (1865-1944), cuando a finales de 1928 1928, Emma, que necesitaba un respiro por su extenuante labor de escritura, decidió seguir el consejo de Nettlau y viajar a España donde pasó tres semanas. Goldman y Montseny (esta última sólo en su juventud) compartieron interés por la emancipación femenina si bien a ninguna le gustaba el término de “feminismo” (asociado entonces a la lucha sufragista, la cual no era en modo alguno su objetivo como anarquistas y a la que consideraban burguesa y reformista). Ambas defendieron la libertad y autonomía de la mujer, su derecho a recibir instrucción, a decidir por sí misma y a la necesidad de su independencia económica (Goldman incluso sostuvo que las mujeres que dependían de los hombres eran en cierto sentido prostitutas). Sin embargo aunque ambas compartieron su compromiso anarquista y su lucha por la mancipación femenina, las procedencias familiares, las experiencias vitales y las circunstancias personales, influyeron decisivamente en las diferentes perspectivas ideológicas y políticas de ambas, diferencias que pueden observarse en:

* Las distintas infancias de Emma y Federica. La de Goldman fue muy desgraciada.

* La maternidad que para Federica es la culminación de las funciones propias del género femenino, la máxima expresión de la diferencia femenina y un imperativo categórico para la mujer. Emma se distinguió por su inquebrantable decisión de no querer ser madre, aunque le gustaban l@s niñ@s (cuidó con cariño de sus herman@s cuando eran bebés, y luego, como enfermera, tuvo siempre predilección por atender a niñ@s), pero como comadrona comprobó la maldición que era para una mujer pobre cada nuevo embarazo.  Federica no prestó especial atención a la reforma sexual ni al control de la natalidad, al contrario que Emma, tan sublime era su concepción de la maternidad que incluso se declaró contraria a la práctica del aborto, si bien como ministra de Sanidad y Asistencia Social defendió la interrupción legal del embarazo en casos extremos (en realidad el promotor de la legalización del aborto fue el médico anarquista Félix Martí Ibáñez (1911-1972) que, en diciembre de 1936, desde su puesto de director general de Salud y Asistencia Social de la Generalitat, la introdujo en Cataluña).

* Las dos abominaban del matrimonio, pero en cuanto al amor Emma creía en las relaciones sin ataduras ni posesiones, un amor libre, aceptando y defendiendo la libertad sexual y las prácticas sexuales no convencionales. La causa de la liberación sexual y, en general, del sexo, fue central en su vida y obra, defendiendo su importancia frente a muchos de sus colegas (como Kropotkin) que consideraban que el amor y la sexualidad eran temas personales sobre los que no se debía perder el tiempo. En esto Federica Montseny está muy lejos de la libertad de Goldman. También defendía el amor libre pero entendido como la unión entre un hombre y una mujer libre y conscientement, por afinidad sentimental y espiritual, sin intervención del Estado o la religión. No le gustaba nada ni el “amor plural” (relaciones múltiples y simultáneas) ni el sexo sin amor. Para Federica, el amor debía tender hacia la procreación y exigía de l@s amantes “entrega, sacrificio y abnegación”.

* Para Federica toda la clase obrera, sin distinción de sexos, debía luchar unida por una revolución social que, una vez sobrevenida, traería consigo la liberación de todos. Por ello se mostró reticente a la creación en 1936 de Mujeres Libres, una organización anarquista exclusivamente de mujeres que partía del principio de que la mujer estaba sometida a una doble opresión, la de clase y la de género, por lo que se hacía necesaria una “doble lucha”. De hecho se negó a apoyarlas y su presencia fue rechazada en el Pleno Regional de 1938, a pesar del enorme esfuerzo que las mujeres habían realizado ya por entonces en la economía de guerra. Sin embargo Goldman ofreció encantada su colaboración a Mujeres Libres cuando se la pidieron porque, al contrario que Montseny, creía necesario que las mujeres luchasen contra la opresión específica que sufrían por el hecho de serlo, y a pesar de sus alegaciones y escritos a su favor no consiguió que Federica, ni Marianet, ni ningún líder de CNT tomase interés o se produjera algún reconocimiento oficial dentro del movimiento anarquista por Mujeres Libres.

Emma y Federica serán dos personajes centrales de la historia del anarquismo que, a pesar de sus diferencias, de los graves problemas y disputas internas que vivieron en el seno del anarquismo, y la amargura acumulada por tantas derrotas sufridas, creerán en el ideal libertario hasta su último aliento.

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Susana Sueiro SeoaneSUSANA SUEIRO SEOANE (1958~), doctora en Historia y profesora titular en el Departamento de Historia Contemporánea de la UNED, acreditada al cuerpo de Catedráticos de Universidad. Sus lineas de investigación son la Política española siglo XX, los Medios de comunicación en España y elAnarquismo transnacional.